El Triduo Sacro es el tiempo en el que también se hace un limpieza profunda de la Iglesia, a modo de preparación para la Pascua de Resurrección. Una de esas ceremonias que tradicionalmente se hacían en nuestras iglesias es el lavado de los altares.

 

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Para tal fin se emplea agua y vino, a modo de representar simbólicamente la preparación del cuerpo del Señor para la sepultura.

En la basílica vaticana esta ceremonia era llevada a cabo por siete canónigos seniores, luego de la reserva de la Eucaristía en el monumento y la desnudación de los altares. Los canónigos revestidos con estola y pluvial negros, precedidos por el cruciferario que lleva la cruz procesional velada con un velo negro y los ceroferarios que llevan los cirios apagados en señal de luto, se dirigen hacia el altar mayor.

Cerca del altar mayor hay una mesa preparada con siete recipientes de cristal y uno de cobre que contiene el vino. En uno de los recipientes hay siete toallas, en otro siete esponjas.

Se entona el salmo 21 “Diviserunt Sibi” (“Se repartieron mis vestiduras”) y acto seguido, los seis primeros canónigos lavan el altar con agua y vino. Lo cual prosiguen los demás canónigos del capítulo. Al finalizar se traen las siete esponjas y las siete toallas para secar el altar. Se vuelve a repetir la antifona, seguido por el Responsorio “Christus factus est pro nobis” y un Padrenuestro en silencio. Se concluye con la oración “Respice Quaesumus Domine” (Padre, dirige tu mirada sobre esta familia tuya, por la cual nuestro Señor Jesucristo no dudó en entregarse a las manos de los verdugos y sufrir el suplicio de la cruz.Él que vive y reina por los siglos de los siglos.)[1] y posteriormente se veneraban las reliquias de la Pasión, la Santa Cruz, la lanza de Longinos y el velo de la Verónica.

Este rito ha sobrevivido en ciertos lugares y ha encontrado su sitio inclusive despues de las reformas del Concilio Vaticano II. Los ritos y ceremonias son los mejores métodos catequéticos que reflejan y enseñan los grandes misterios de nuestra fe.

[1] Esta oración se encuentra presente en la Oración sobre el Pueblo del Domingo de Ramos en la tercera edición típica del Misal Romano.

Visto en: The Tradition of the Washing of the Altar y en The Ceremonies of the Holy Week in the Papal Chapel at the Vatican Por Francesco Cancellieri

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